Abrir el corazón al juego del amor
Cómo saber si una relación de pareja es verdadera es una pregunta que muchos llevamos en el corazón cuando caminamos desde el amor consciente como camino de sanación. En estas líneas exploraremos señales y actitudes que nos ayudan a reconocer cuándo el vínculo nace desde el alma y se sostiene en el tiempo.
La canalización de Efrén Álvarez Calderón
Cómo saber si una relación de pareja es verdadera desde el juego del amor
Este texto nace para acompañarte en la búsqueda de cómo saber si una relación de pareja es verdadera.
Nos preguntan:
—Nuestro corazón está abierto para compartir.
¿Está abierto el suyo también?
Así comienza el verdadero juego del amor: abriéndonos, sin reservas, a compartir desde el alma. Cada ser humano, y de forma muy especial en las relaciones de pareja, está llamado a desarrollar carácter y firmeza interior.
Podemos agradecer y bendecir repitiendo, si nos es útil:
Yo soy carácter divino.
Yo soy firmeza real.
Estas palabras nos ayudan a salir del juego del titubeo y nos acercan al amor como frecuencia superior.

Amar desde una frecuencia más elevada en una relación de pareja verdadera
El amor verdadero no es una transacción emocional, sino un deseo profundo de acompañar a otro en su realización. Amar es elegir a alguien aun sabiendo cómo responde ante la vida, y seguir eligiéndolo desde el alma.
Cuando alguien pregunta:
—¿Apruebas mi forma de ver el mundo?
Está comenzando a acompañarse de una manera más elevada.
Preguntas para saber si una relación de pareja es verdadera
Podemos abrir un diálogo desde la autenticidad, con preguntas como cuando aprendemos a dar y pedir en el amor desde la autenticidad.
- ¿Qué encuentras en mí que te parece realmente sorprendente?
- ¿Qué rasgos de mi ser te resultan fantásticos?
- ¿Qué características mías te hacen sentir que tu vida hoy tiene sentido a mi lado?
- ¿Y lo opuesto? ¿Cuál es tu opinión sobre este aspecto de mi vida?
- ¿Sientes que mi inteligencia está funcionando de forma adecuada?
Al responder desde el alma, reconocemos que nuestras elecciones tienen valor, y que el reconocimiento del otro también nutre nuestro sentido de vida cuando se construye una verdadera unidad de corazón en la relación de pareja.
Hablar con convicción, desde la belleza del alma
Escuchemos desde la belleza de nuestra alma. Recemos por expresar carácter y firmeza en nuestra forma de hablar. Las palabras con convicción dan sentido, despiertan asombro y reflejan lo fantástico del otro.
Hablar con voz de convicción no significa imponer, sino dejar atrás las dudas interminables que impiden una entrega plena. Cuando no definimos la razón que nos mantiene unidos, se desvanece la claridad del vínculo.
Elegimos a la otra persona porque su presencia tiene sentido para nuestro desarrollo interior. Nos enfocamos en lo que sí es armónico, pidiendo ver las sorpresas luminosas, no las intranquilidades que surgen de una comunicación sin raíz.

El espejo del tiempo: el brillo en el rostro
Aquí compartimos la esencia que usamos con nuestros monjes para discernir si una pareja es verdadera:
El juego de la vejez.
Miramos hacia el futuro con honestidad y nos preguntamos:
—¿Cuánto brillo conserva mi rostro al lado de este ser?

El rostro representa la identidad profunda. Un rostro que brilla revela pasión por vivir y por compartir. La ausencia de brillo señala falta de profundidad en el afecto y en el sentido de vivir juntos.
Queremos estar al lado de alguien que nos ayude a sentir confianza, que tolere nuestra intranquilidad y nos acompañe en el juego sagrado del amor.
Amar es un acto honorable
Amar es un acto honorable.
Comenzar y terminar una relación con integridad es honorable.
Entregarnos sabiendo que alguien nos complementa por una temporada también lo es.
Tener carácter y firmeza es no engañarnos en el momento de la verdad. Si después de años el rostro del otro refleja preocupación en lugar de armonía, debemos preguntarnos qué hemos construido realmente.
Los rostros del amor a través del tiempo
Antes de enamorarnos, el rostro suele estar en neutralidad.
Durante el enamoramiento, brilla la alegría.
Con el paso del tiempo, ya no reaccionamos solo a la idea del otro, sino a su carácter y comportamiento.
Lo que antes parecía fresco puede perder sentido con la rutina.
Y, sin embargo, seguimos apostando por el amor, siempre.
Sabemos que muchas veces, la rutina o la necesidad no resuelta de transformar juntos puede hacer que una relación no perdure.
Compromiso y compenetración
Comprometernos es el inicio.
Compenetrarnos ocurre cuando descubrimos las zonas vulnerables del otro.
Al conocerlas, elegimos conscientemente cómo aportar equilibrio desde nuestro ser.
No reconocer esas zonas, no saber cómo acompañarlas, nos deja en la superficie de la relación.
Recordemos esto y séllelo cada uno en su corazón:
Demos gracias por ser, naturalmente, un templo de oración.
Preguntas para el alma
Estas preguntas nos ayudan a ver con honestidad cómo saber si una relación de pareja es verdadera.
Hagamos preguntas sencillas:
- ¿Qué sentido aporto a tu vida?
- ¿Qué elemento fantástico comparto contigo que trae placer y equilibrio a tu ser?
Después, meditemos y pidamos a Dios el espíritu de la honestidad:
—En mi vejez, ¿veo brillo en mi rostro?
—¿O necesito, hoy mismo, caminar al lado de este ser para fortalecer mi capacidad de amar?
El test del afecto verdadero
Cómo saber si una relación de pareja es verdadera
Busquemos tres personas de total confianza y preguntémosles:
- ¿Percibes mis muestras de afecto como claras y contundentes?
- ¿Sientes que estoy realmente enfocado en ti?
- ¿O notas cierta distancia o una solicitud indirecta de ser amado?
¿Qué descubriremos con estas respuestas?
El afecto o es verdadero desde el fondo del corazón… o no lo es.
El amor pertenece al otro
La certeza del amor es el poder y el derecho de nuestra existencia.
La firmeza en el afecto es muestra de carácter.
Muchos seres humanos, al no sentirse valorados en su forma de amar, reaccionan con intranquilidad. Pero cuando el afecto nace del fondo del corazón, no depende de cómo el otro lo reciba.
El amor que sale de nosotros y toca al otro… ya le pertenece.
Si vivimos en función de la reacción del otro, sin desarrollar carácter y firmeza, quedamos atrapados en un círculo de dependencia emocional.
Estar vivos es valorar el presente
Sella esta sencilla tarea en tu corazón.
Mira la belleza de tu alma.
Y reconoce que muchas relaciones terminan porque dejamos de intentar enamorarnos de nuevo.
Estar vivo es valorar la vida como un privilegio.
Estar vivo es entregarnos al presente y al suceso.
Comprender cómo saber si una relación de pareja es verdadera también implica observar si, en ese presente, ambos siguen creciendo en amor.

Sella este compartir en la luz crística de tu corazón.
Preguntas frecuentes sobre cómo saber si una relación de pareja es verdadera
¿Qué significa abrir el corazón al juego del amor?
Abrir el corazón es dejar de temer la entrega y permitir que el amor se exprese sin condiciones. Es entrar al vínculo desde la sinceridad, la ternura y la firmeza interior, reconociendo que amar es un acto consciente y sagrado.
¿Cómo reconocer si una relación de pareja es verdadera?
Una relación verdadera se refleja en la paz interior, en la confianza mutua y en el brillo del alma compartida. Si ambos crecen, se inspiran y conservan alegría al mirarse, es señal de que el amor se nutre desde el corazón y no desde la dependencia.
¿Por qué el carácter y la firmeza son esenciales en el amor?
Porque el amor no es solo emoción: es una decisión espiritual. Tener carácter y firmeza significa amar con presencia, sin titubeo ni manipulación. Estas cualidades sostienen la relación incluso cuando las emociones cambian o se ponen a prueba.
¿Qué papel juega la comunicación en una relación consciente?
La comunicación desde el alma es diálogo con propósito. No busca tener razón, sino comprender. Hablar con convicción, hacer preguntas honestas y escuchar con apertura son formas de honrar al otro y mantener vivo el vínculo.
¿Cómo mantener el brillo del amor a lo largo del tiempo?
Cuidando la alegría compartida, renovando la admiración mutua y cultivando la gratitud. El brillo del rostro —símbolo del alma viva— se conserva cuando elegimos amar cada día desde la presencia, la confianza y la voluntad de crecer juntos.
